LAS BROMELIAS

L as bromelias son una de las familias de plantas más espectaculares dentro del grupo que denominamos de interior.

Cristóbla Colón descubrió la primera bromeliacea Ananas comosus (la piña) y la trajo a Europa hacia el año 1493. Los primeros dibujos datan de 1963 y se deben al botánico Plumier. En 1816 se donó al Museo de Historia Natural de París la primera Aechmea, llegando las primeras Bilbergias a Europa a final de la primera mitad del siglo XIX.

Las Bromelaceas son una familia de plantas que agrupa a unos 45 géneros con cerca de 2000 especies. Su origen es la América tropical fundamentalmente. Son plantas de porte herbáceo, generalmente epífitas, es decir, que en estado silvestre viven sobre otros vegetales, por lo general árboles, a los que utilizan como sustrato. Crecen en huecos en la corteza y absorven el agua y los elementos nutrientes del material en descomposición que allí se acumula. Son plantas monocárpicas, es decir, que sólo florecen una vez en su vida  si bien esta floración puede durar varior meses. Luego, mueren lentamente, no sin antes producir nuevos hijos.

Las más conocidas de esta familia son la Guzmania que debe ese nombre a A. Guzmán, naturalista español y coleccionista de plantas; la Vriesia bautizada así por el botánico holandés del s. XIX W.H. Vriese; la Aechmea descubierta en 1826 en Rio de Janeiro y la Tillandsia.

La mayoría de las bromelias necesitan un lugar bien iluminado, pero sin sol directo. La temperatura ambiental conviene que sea elevada, sobre 24 grados, aunque, en casi todos  los casos,  son capaces de adaptarse a temperaturas de entre 16 y 27 grados. En cuanto a la humedad, lo ideal es regarlas con agua de lluvia o destilada por la parte central de la roseta, manteniendo también el sustrato con una ligera humedad. Para trasplantarla, debemos hacerlo en un sustrato muy poroso que contenga un gran contenido de turbas y materiales filtrantes. No es una planta que necesite muchos abonados, pues originariamente se desarolla en terrenos con escasos nutrientes. Lo aconsejable es pulverizar las hojas con agua abonada periódicamente.

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