INVITADOS

La Navidad es uno de los momentos del año más propicios para que tengamos invitados. Es normal que las familias coman o cenen juntas y que te reencuentres con amigos que no ves en otras ocasiones. Estar con los que quieres siempre es una alegría, pero, sobre todo si eres la anfitriona, también puede ser una complicación. Para que disfrutes de esos momentos en lugar de padecerlos, ahí van unos consejillos:

– Ten siempre presente que te enfrentas a un momento lúdico y no a un examen. Que tu afán porque todo salga bien no  ensombrezca la esencia del momento, que es pasar un buen rato en buena compañía.

– El éxito está en una cuidada planificación hecha con tiempo suficiente

– Diseña el menú que vas a preparar y haz una lista con todo lo que vas a necesitar. No anotes sólo los alimentos de los platos, también los aderezos, las guarniciones y las bebidas.

– Piensa en qué vas a servir cada plato, los cubiertos que vas a necesitar, el mantel, las servilletas, dónde vas a colocar el pan,  si hay sitios suficientes para todos o tienes que poner una mesa supletoria,…Intenta pensar en todos los detalles.

– Conviene que no seas demasiado ambiciosa en los menús, no eres el chef de un gran restaurante y, sobre todo, no experimentes. Busca platos que puedas hacer con antelación y congelar. Así dejarás para el último momento las cosas más sencillas (ensaladas, guarniciones)

– Pon color y fantasia en tu mesa. Piensa que también comemos con la vista. Esmerarnos en la presentación es siempre un éxito asegurado. Haz algún adorno con flores naturales. Un centro sería perfecto pero si no te cabe o se sale de tu presupuesto, unos vasitos con unas simples margaritas pueden ser un detalle precioso. También le dará un toque muy especial a tus platos adornarlos con elementos vegetales: unos pétalos de rosa sobre una tarta, unas hojas de magnolio a un lado en la fuente de la carne o de laurel real alrededor de un puding.

– Déjate ayudar por tu familia. Que los niños se acostumbren desde pequeños a colaborar. Lo que en los primeros años empieza como un juego, te vendrá muy bien en el futuro.

– Procura que cuando lleguen tus invitados esté todo preparado, incluida tú. Arréglate igual que si fueras a comer a otra casa. Eso hará que te sientas a la misma altura que tus invitados y no como la sirvienta de los demás. Te dará tranquilidad y hará que puedas disfrutar más del momento.

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